¿Qué son esas extrañas criaturas conocidas como "ex?
Esas personas que evitas a toda costa y que aún así, te da mucha curiosidad saber sobre su vida. Esas personas a las que les prometiste tantas cosas, te prometió otras tantas por igual, pero que ahora... ni mirarle a los ojos quieres.
Las hay de muchas especies. Existen con los que, vale, no es tan malo y han podido seguir siendo amigos... incluso se cuentan sobre sus conquistas. Existen esos que odias a morir, que le deseas todo el mal del universo y lo has matado en tu cabeza un par de veces. También existen los desaparecidos, esos que recogieron sus cosas y se fueron para no volver jamás. También, dentro de la lista entra el/la ex, que jamás olvidamos del todo, que te sigue moviendo por dentro y que piensas algún día poder regresar.
Como quiera que sea, todos tenemos esas personitas en nuestro pasado, que de repente irrumpen en nuestra cabeza y hasta en nuestro corazón, y llegan a causar estragos que creímos ya habían sido superados. Y, nos preguntámos cosas, nos imaginamos cómo habría sido la vida si siguieran a nuestro lado, recordamos lo bueno, lo malo, lo gracioso; vuelven a la memoria las primeras veces que hicieron algo juntos y las últimas también.
Y no creo que sea algo malo recordar de vez en cuando. Al fin y al cabo, forma parte de tu vida y te ha marcado de una u otra forma.
A mí... a mí me sigue dando lata recordar. Y darme cuenta de que en realidad, nadie necesita a nadie, y nadie se muere si la otra persona se va. Que si la otra persona está feliz con alguien más, está en todo su derecho. Y que si yo también lo estoy, pues mucho mejor. Aún me parece increíble, aún siento de vez en cuando esa nostalgia al volver atrás y pensar en todas esas preguntas que me gustaría haberle hecho, todas las conversaciones que preferí no tener por miedo o por necedad.
Para colmo estoy hablando de mi primer amor. Y del único hasta ahora. Cambié yo y cambiaron tantas cosas para mí desde que comenzó nuestra relación. Me gusta pensar, que el propósito de que nos conociéramos fue simplemente para que yo comprendiera muchas cosas sobre mí, que me atreviera a amar y entregarme a alguien como nunca lo había hecho y como no creía posible. Me abrió los ojos y me abrió el corazón.
Y todavía siento rabia por la manera en la que se terminó todo, rabia por las mentiras, por los miedos, por la persona por la que "me cambió", y por muchas cosas más que tal vez solo existen dentro de mi cabeza, pero que nunca se podrán aclarar.
Pero es cuando regreso a mi cordura y pienso con claridad, puedo saber con certeza que las cosas debían ser así. Que todo llega a su fin, y que el pensar negativamente solo me lastima.
No sirve de nada arrepentirse. No sirve de nada llorar por el pasado o enojarse.
Las promesas se hacen con uno mismo. El amor, cuando es real, se encargará de hacer cumplir estas promesas que cada uno hace por los dos.
Las personas de nuestro pasado nos dejan lecciones, y estas lecciones nos hacen ser mejores personas para las personas que vendrán en nuestro futuro... y para nosotros mismos.
Y aunque resulte difícil, hay que saber soltar. No aferrarse. Nadie pertenece a nadie, nunca.
Entonces, pues solo nos toca ser felices. Que si su recuerdo te pone feliz, contento, deprimido, nostálgico, de parece repugnante o simplemente te da igual... lo mejor que podemos hacer, es concentrarnos en nuestra felicidad.
El no hacer de nuestro presente, un pasado que nos duela. La vida es ahora y adelante, con o sin pareja.
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